Lo primero que hay que hacer cuando empiezas a planificar tu boda es hacer un presupuesto en el que figuren todos los gastos que vayas a tener, desde la recepción hasta las alianzas.
Se trata de que se programen y adaptes un sistema de ahorro: calcula cuánto tiempo les queda y fija la cantidad que puedas guardar cada mes. Por otro lado es importante elaborar un calendario de distribución de los distintos pagos que les irán viniendo. Así sabrás exactamente cuándo necesitarás la mayor cantidad de efectivo. A lo largo del tiempo tendrás que repasar ese calendario y presupuesto, y acabar de ajustarlo.
Una vez que lo tengas todo claro cabe la posibilidad de que con el sistema de ahorro establecido no alcances la suma necesaria para cubrir todos los gastos. Ante esta situación, si optas por pedir un préstamo o crédito debes tomar en cuenta que:
- Cada banco ofrece un tipo de préstamo para bodas y los intereses varían dependiendo de la relación que tengas con ellos. Acude a tu banco de confianza primero, pero consulta las condiciones de otros bancos. Compara lo que les ofrece cada uno y elige por el que mejor se adapte a tus necesidades.
- Es probable que les den un mejor trato donde tengas domiciliada la nómina, la hipoteca o donde vayas a ingresar el dinero de los regalos si es que se deciden por dar un número de cuenta y en vez de poner una lista de boda.
- Antes de tomar la decisión final, revisa la cantidad que vas a necesitar y valora en cuánto tiempo piensas o creés que podrás devolverla. En este punto se trataría de hacer un nuevo plan de ahorro pasada la boda para poder recuperar el dinero empleado y devolverlo en el tiempo establecido. Consulta también la posibilidad de poder devolverlo todo de golpe sin penalizaciones. De esta manera pagarás menos intereses.
- Valora la posibilidad de utilizar una tarjeta visa en lugar de pedir un préstamo. Los intereses son menores y la forma de pago es a veces más flexible aunque las cantidades de las que podrás disponer son más bajas.

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