Los zapatos de novia son un complemento de gran importancia puesto que su función va más allá de la meramente estética. Deberán aguantar el frenético ritmo del día de tu boda y aportarte aplomo, seguridad y confianza.
En cuestión de moda, los hay para todos los gustos: de tacón bajo, con altas plataformas, abiertos por delante, con punta fina y alargada, atados al tobillo, tipo botín... ¿Pero qué debes tener en cuenta a la hora de elegir los tuyos?
- Comodidad ante todo: si no te has planteado la opción de un segundo zapato debes tener en cuenta que éstos te acompañarán durante todo el día, desde que salgas de casa y hasta el fin de fiesta, así que no te la juegues. Si no estás acostumbrada a llevar tacones no superes los 3cm y decántate por un zapato cerrado y que te sujete bien el pie. Para evitar las rozaduras del primer día, póntelos para caminar por casa unas semanas antes de la boda.
- No pierdas de vista el vestido: el tono de los zapatos debe ser lo más parecido al del vestido y complementar el estilo del conjunto que vestirás. Una opción muy recurrida es forrar los zapatos con la misma tela que el vestido. Sin embargo, las últimas tendencias apuestan por los juegos de colores y texturas, así como por los adornos en cristal y pedrería.
- ¿Cuándo y donde te casas?: los zapatos abiertos y las sandalias son muy acertados para bodas celebradas en épocas de calor mientras que las botas y los botines los son para otoño e invierno. Por otro lado, si celebras la boda al aire libre, lo más aconsejable es que te inclines por zapatos de tacón ancho ya que no es lo mismo caminar sobre un jardín o adoquines que sobre parquet o mármol.
- Entre alturas anda el juego: la altura del novio es sin duda uno de los factores más relevantes a la hora de elegir el zapato. Por norma general las novias quieren estar más bajas que el novio, o por lo menos, no superarlo.

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