Escoger la fecha para celebrar una boda es cosa de dos, los novios. Pero para que todo salga como se espera es necesario fijarla con al menos seis meses de antelación y tener en cuenta una serie de factores. Para empezar, si piensas celebrar una boda religiosa, tienes que tener en cuenta que muchas iglesias tienen largas listas de espera.
- La época del año marcará la línea del traje de la novia así como el lugar. Si nos decidimos por los meses de invierno tendremos que deshechar la idea de hacer un banquete al aire libre, y el maquillaje y el peinado de la novia requerirán una atención especial para evitar que la luz y la posible lluvia desluzcan a la protagonista del día durante el reportaje fotográfico, mientras que en verano podemos ser un poco más aventureros y celebrar la boda bajo el agua o en la playa.
- Por otro lado, debemos tener en cuenta que las bodas también tiene temporada alta y temporada baja; así, diciembre, enero y Semana Santa son fechas muy solicitadas, pero si optamos por febrero, mayo o septiembre encontraremos mayor variedad y una atención más esmerada. Además, casarse un día entre semana o un domingo resultará mucho más económico que hacerlo un viernes o un sábado.
- Los invitados también pueden determinar la fecha de la boda. Si tienes preferencias pregúntales si tu elección es para ellos un impedimento, aunque restringe esta opción a la familia y a los amigos muy cercanos, o sea, a los verdaderamente imprescindibles.
- Por último, el destino elegido para pasar la luna de miel también puede servir de guía a la hora de decidir el día de la boda., así como una fecha simbólica para los novios como el primer beso, el día en que se comprometieron , o el día de la primera cita.

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