Casarse puede llegar a costar mucho dinero y lo más recomendable es disponer de esa cantidad para no tener que sufrir por cuánto dinero "se recupera" después. Para eso hay que elaborar un plan de ahorro.
- Lo primero sería eliminar de todos tus gastos los que sean innecesarios o prescindibles.
- Fija una cantidad al mes y depósitalo en una cuenta. Si ya tienes el presupuesto total de la boda, dividelo entre los meses que quedan hasta ese día y ese deberá ser el mismo.
- Revisa tus recibos habituales y contempla la posibilidad de eliminar alguno de ellos durante ese tiempo. Controla el gasto de los necesarios como la luz, el agua y otros servicios.
- Intenta no ir donde haya tiendas y, por tanto, tentaciones en las que puedas gastar los posibles ahorros.
- Limita el ocio (las salidas al cine, a cenar o de fin de semana) a lo justo y necesario.
- Si suelen pegarse unas vacaciones por todo lo alto, conforménse con algo más sencillo por un año y ahorra el resto del presupuesto.
Además ten en cuenta:
- Cada cosa que hagan ustedes mismos supondrá en la mayoría de los casos un ahorro respecto a si lo hiciera otra persona.
- Hablen y decidan lo que es más importante ese día para ustedes (vestuario, fotografía, banquete, ceremonia, decoración) y en lo que más quieran invertir o en lo que, por el contrario, se puedan conformar.
- Cuanto más tiempo falte para la boda, más tiempo para ahorrar pero también para encontrar mejores precios, ofertas y para mirar con calma.

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